Abrazando las emociones en la búsqueda de conocer a Dios
La conexión entre las emociones y la búsqueda de Dios es muy importante. Las emociones ayudan a abrir nuestros corazones y nos hacen sentir más cerca de Dios. Aunque estudiar la Biblia y reflexionar profundamente son necesarios para conocer mejor a Dios, las emociones son el punto de partida que nos impulsa a buscarlo. Sin las emociones, primero, no comenzaríamos la relación con Dios y, segundo, nuestra fe puede volverse fría y rutinaria, perdiendo el fuego que nos acerca a Él.
Dios nos creó con emociones y le encanta cuando las usamos para conectarnos con Él. En Salmo 42:1, la Biblia dice: "Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti, oh Dios, el alma mía." Este versículo muestra un fuerte deseo emocional de estar cerca de Dios. Otro versículo, Salmo 34:18, dice: "Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; y salva a los contritos de espíritu." Muestra que Dios se preocupa por nuestros sentimientos y nos ayuda cuando estamos sufriendo.
Hoy, algunos movimientos animan a las personas a centrarse solo en el estudio profundo y la teología, pero olvidan la importancia de las emociones. No estoy diciendo que el estudio profundo no sea necesario, pero las emociones son igualmente importantes. Muchas personas se enfocan demasiado en pensar y estudiar y se olvidan de las emociones en su fe. Aunque aprender sobre Dios es muy importante, si dejamos las emociones fuera, nuestra relación con Dios puede volverse distante. Jesús dijo en Mateo 22:37: "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente." Esto muestra que Dios quiere que lo amemos tanto con nuestras emociones como con nuestra mente, porque las emociones a menudo reflejan el estado del alma.
Las emociones nos hacen querer encontrar a Dios porque sentimos que lo necesitamos. Jeremías 29:13 dice: "Me buscarán y me encontrarán, cuando me busquen de todo corazón." Cuando sentimos amor o admiración, nos sentimos motivados a aprender más sobre Dios. Las emociones pueden llevarnos a un estudio más profundo de la Biblia, como dice Proverbios 2:3-5: "Si clamas a la inteligencia y al entendimiento pides... entonces entenderás el temor de Jehová y hallarás el conocimiento de Dios." Las emociones y la razón deben trabajar juntas para ayudarnos a conocer mejor a Dios.
Si perdemos la emoción en nuestra fe, puede parecer vacía. Dios quiere que lo amemos con todo lo que somos: nuestro corazón, mente y alma. Las emociones no son el objetivo final, pero sí la puerta que nos ayuda a entrar más profundamente en nuestra relación con Dios. Como dice Salmo 37:4: "Deléitate asimismo en Jehová, y él te concederá las peticiones de tu corazón." Las emociones nos llevan a buscar a Dios cada vez más, ayudándonos a crecer en la fe.