Consenso o Votación
¿Cuál sería la mejor manera de que el liderazgo de la iglesia (presbíteros) trabaje en proyectos y desafíos para la congregación? La cultura denominacional de los presbíteros en las iglesias bautistas tiende a resolver las cuestiones por medio de la votación. Mi preocupación personal es que, en la votación, parece haber espacio para provocar rivalidades, lo cual no sería saludable para los desafíos y proyectos de la iglesia. Entiendo que, bajo la dirección del Espíritu Santo, todos deben ser guiados a la luz de Juan 16:13: "Pero cuando venga el Espíritu de la verdad, él los guiará a toda la verdad, porque no hablará por su propia cuenta, sino que dirá solo lo que oiga y les anunciará las cosas por venir."
Mi principal objetivo es, en primer lugar, llamar la atención del liderazgo espiritual de la iglesia sobre la manera en que deciden los proyectos y desafíos antes de presentarlos a la congregación. Como ya mencioné, la votación no me parece el método más ideal, sino el consenso.
En mi ministerio, siempre opté por el consenso, pues siempre lo entendí como el camino más apropiado. En la votación, la parte derrotada puede sentir una sensación de pérdida, algo que puede notarse especialmente en las divisiones que ocurren en las iglesias.
Ese sentimiento no existe cuando se busca el consenso. Vean el mayor ejemplo: "La actitud de ustedes debe ser como la de Cristo Jesús, quien, siendo por naturaleza Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse. Por el contrario, se rebajó voluntariamente, tomando la naturaleza de siervo y haciéndose semejante a los seres humanos." (Filipenses 2:5-7)
Por supuesto, nuestra mentalidad nunca será igual a la mentalidad de Jesús, porque aún cargamos con el peso de nuestra naturaleza pecaminosa. Pero, aun con esa naturaleza, se nos desafía a hacer siempre la voluntad de Jesús, y eso no es imposible, porque no estamos solos en la batalla contra la carne. Tenemos al Espíritu Santo habitando en nosotros y capacitándonos para vencerla.
Que el mayor ejemplo que tenemos de nuestro Maestro nos inspire y nos capacite a hacer lo que Él hizo: se despojó, renunció a sus derechos y se humilló. La mejor manera de guiar a la iglesia es el consenso, porque en él no hay sensación de derrota, sino la imitación de nuestro Maestro, Cristo Jesús.
Pr. Antonio Mendes Gonçales.
Presidente del Consejo de Lead by the Name
e Mentor