Discipulado hombro a hombro: cultivando relaciones semejantes a Cristo en el camino de la fe
Cuando pensamos en el discipulado, con frecuencia imaginamos un entorno formal, con tareas previamente asignadas y conversaciones sobre capítulos de libros y/o pasajes bíblicos. Sin embargo, la verdadera esencia del discipulado se revela primero en el papel del discipulador, quien debe redefinirse no como una figura impecable e inquisidora, sino como un líder humilde y misericordioso, que sabe que, de no ser por la gracia de Dios derramada sobre su propio camino, el sendero para que los líderes cristianos se perfeccionen mutuamente y se esfuercen por ser más semejantes a Cristo sería tan difícil como el del discípulo. En este contexto, el discipulado hombro a hombro surge como un proceso semejante a Cristo.
El punto focal del discipulado debe girar en torno a la semejanza con la persona de Cristo. Los líderes no solo comparten verdades inquebrantables de la palabra de Dios, sino que también caminan lado a lado con sus discípulos, compartiendo sus propias victorias, anhelos y fracasos. Es un compromiso de amor y servicio mutuos, en el que el aprendizaje no es solo intelectual/técnico, sino orgánico, penetrando profundamente en nuestro ser y moldeándonos, paso a paso, a la semejanza del Padre.
En el discipulado hombro a hombro, las palabras cobran vida por medio de las acciones, y las enseñanzas de Cristo pasan a vivirse en cada interacción y experiencia compartida entre el discipulador y el discípulo. Es una invitación a una relación profunda, en la que se permite el escrutinio más profundo de nuestro ser, en la que mostramos nuestras mayores vulnerabilidades y miedos, pero también en la que compartimos nuestras mayores motivaciones y alegrías.
¡Es un proceso de crecimiento mutuo, en el que ambos son moldeados, con Cristo como centro! A menudo, a medida que el discipulador comparte su camino, el discípulo se alegra y también contribuye, y, al final, todos crecen, pero, por encima de todo, el Reino será glorificado, a medida que cada vez más obreros sean preparados para la transformación de este mundo. Buscamos un perfil de discipulador que no solo transmita conocimiento, sino que también desee crear y profundizar relaciones que perduren más allá de los momentos formales de discipulado. Es una jornada conjunta de lealtad, fidelidad y compromiso, en la que el líder y el discípulo se apoyan mutuamente, incluso en los momentos más desafiantes de sus vidas.
Por lo tanto, a los discípulos: busquen primero a una persona que quiera caminar hombro a hombro con ustedes y enseñarles en las diferentes posibilidades de la vida diaria. Y en cuanto a ti, discipulador, busca ser más humilde, agradecido y consciente de que todo lo que tienes depende única y exclusivamente de la gracia y la misericordia de Dios derramadas sobre tu vida. Que podamos transmitir no solo conocimiento, sino también construir relaciones profundas y significativas que transformen vidas y glorifiquen el nombre de Aquel que nos llamó para tan gran misión.
Rodrigo Marin
Director Ejecutivo – Brasil