El Líder y la Soledad (Pastor Mendes)
El líder y la soledad
Podemos afirmar que un líder tiene momentos de extrema soledad. Pero también hay momentos en que un líder puede contar en sus decisiones con un grupo menor de total confianza o un grupo más amplio para decisiones más abarcadoras.
La situación más difícil es cuando el líder necesita actuar solo y no hay manera de compartirlo con nadie. Son momentos de profunda convicción de que la decisión es únicamente suya. Son momentos muy raros, pero ocurren. Por eso es fundamental que el líder sea llamado y tenga una relación muy íntima con Dios.
La Biblia menciona a dos grandes líderes que vivieron momentos de soledad en sus decisiones: Jesús y Abraham.
Jesús, en su agonía en Getsemaní (Mt 26.36-39), fue con sus discípulos a orar. En el versículo 36 dice: “Sentaos aquí mientras voy allá a orar”. Llevó consigo a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo (v.37). En el versículo 38 dice: “Quedaos aquí y velad conmigo”. Y, adelantándose un poco, se postró con el rostro en tierra y oró: “Si es posible, que pase de mí esta copa”. Te das cuenta de que su decisión fue en soledad, pues se apartó de todos porque ese momento de decisión era solo suyo. ¿Te imaginas si Pedro hubiera escuchado la oración de Jesús?
Abraham también fue un líder que tuvo su momento de decisión en soledad, Gn 22.
¿Con quién compartir la decisión de matar, sacrificar a su propio hijo? ¿Decírselo a Sara? ¿A sus consejeros? Imagino a Sara escuchando de su marido que iba a matar a Isaac, el hijo de la promesa. Creo que tanto Sara como los ancianos lo habrían tomado por loco y harían todo para impedirle obedecer a Dios. Era su momento de decisión, y solo suyo.
Yo mismo ya he asumido en soledad una decisión buscando una causa mayor: la paz en el Cuerpo de Cristo. Dios me guió dándome plena convicción de actuar así. Líder, hay momentos en que eres tú, Dios y nadie más.