El síndrome de Aquiles: una reflexión sobre el ego
El síndrome de Aquiles: una reflexión sobre el ego
15 Dios también le dijo a Moisés: "Así dirás a los israelitas: ‘El Señor, el Dios de sus antepasados, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, me envió a ustedes. Este es mi nombre eterno; este es mi nombre por el cual seré recordado por todas las generaciones.’"
Éxodo 3:15
En la película Troya, Aquiles es un guerrero perfecto que, movido por el éxito de su propio nombre, creía que podía alcanzar todo lo que quisiera. Al final, se dio cuenta de que todo era una ilusión. Es muy intrigante ver cuánto Aquiles estaba movido por su EGO. Al ver la película, la pregunta que viene a la mente es: ¡cómo puede ser tan arrogante!
El EGO ha sido el mayor enemigo del ser humano, especialmente en el liderazgo.
Según Al Pacino, en la película El abogado del diablo, la vanidad es el pecado favorito del líder. A menudo vemos en los líderes el deseo de promover su propio nombre. Una de las maneras en que esto se manifiesta de forma muy sutil es cómo los líderes-celebridad en EE. UU. responden a las invitaciones, priorizando grandes conferencias y teniendo como una de las preguntas principales: "¿para cuántas personas voy a hablar?" Quieren llegar al mayor número posible en el menor tiempo, porque la vida es corta. Juzgar su corazón no es el objetivo, pero tratar de demostrar que esto está fuera del ego es un argumento poco sólido.
La estrategia de Jesucristo nunca fue la multitud; durante su jornada encarnada, fue exactamente lo contrario. Él sabía que la relación y el tiempo invertido en pocos llevarían a una multiplicación sólida. ¡La historia lo demuestra!
Nosotros, como líderes, necesitamos revisar constantemente nuestro ego y asegurarnos de dónde estamos. Debemos mirar el liderazgo de Jesucristo y dejar que esa estrategia increíble nos guíe. La estrategia de Jesucristo era enfocarse en la misión de restaurar la relación entre los hombres y Dios. Él sabía que para eso había venido. Que Jesucristo sea el fundamento de nuestras decisiones y estrategias diarias. Que nuestros corazones no se enfoquen en construir nuestro reino, sino que, como Jesucristo, se enfoquen en el Reino de Dios.
No permitamos que el síndrome de Aquiles nos domine. Dejemos de exaltar nuestros propios nombres y exaltemos el NOMBRE QUE ESTÁ POR ENCIMA DE TODO NOMBRE.