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Misión e Impacto

Navegando por las Transiciones de Liderazgo

Eduardo Mendes · 2024–2025 · Lectura de 2 min

Desde 2007, mi estudio del liderazgo ha estado impulsado por la fascinación por su impacto en el mundo actual, impulsado por el poder. Durante las transiciones, los líderes en varias organizaciones a menudo pasan por alto un paso crucial: el acompañamiento (shadowing). Se apresuran a implementar nuevas ideas sin antes comprender la cultura, la historia y el legado existentes. Michael D. Watkins destaca la importancia de comprender la cultura organizacional y cultivar relaciones clave en su libro The First 90 Days: Proven Strategies for Getting Up to Speed Faster and Smarter.

Esa prisa resulta ser un error crítico. La literatura enfatiza la importancia de una transición gradual, exhortando a los líderes a esperar su momento. La transición debe estar guiada por la humildad, y no por el poder. Sin embargo, muchos líderes, particularmente los jóvenes o inexpertos, asumen funciones y de inmediato buscan la misma autoridad que tuvieron sus antecesores, quienes forjaron su influencia a lo largo de años construyendo relaciones y entregando resultados.

Las transiciones de liderazgo exitosas giran en torno a dos elementos fundamentales: relaciones y resultados, ambos que los nuevos líderes deben cultivar desde cero. Construir relaciones sólidas fomenta la confianza y el respeto, fundamentales para un éxito sostenido. Enfocarse en los resultados, manteniendo la humildad, garantiza que los nuevos líderes puedan efectuar cambios con eficacia sin provocar distanciamiento, irritación o alienación entre ellos y sus equipos. Equilibrar estos aspectos permite que los nuevos líderes honren el pasado mientras conducen a sus organizaciones hacia un futuro prometedor.

Dos elementos cruciales, relación y resultados, resaltan una faceta estratégica y vital del liderazgo: la alineación. Un líder no es solo un tomador de decisiones con una personalidad impositiva que rara vez escucha. Más bien, los líderes eficaces se rodean de un grupo diverso de socios, empleados, amigos y miembros de la junta que contribuyen a dar forma a la visión del líder, y no solo a respaldar sus decisiones.

Los líderes jóvenes, ya sea por edad o por inexperiencia, con frecuencia priorizan la toma de decisiones por encima de la escucha, decididos a implementar sus ideas rápidamente. Esa inclinación es un error grave. La alineación surge como una herramienta estratégica en el liderazgo eficaz. Simon Sinek defiende este enfoque a través del liderazgo de servicio, en el que el papel principal del líder es servir y apoyar a su equipo. Esta metodología cultiva equipos sólidos, cohesionados y resilientes, resaltando la importancia de la escucha y la colaboración.

Líderes, atiendan esta advertencia: desaceleren, escuchen y alíénense con quienes lideran. Su éxito no depende del poder que ejercen, sino de la confianza y el respeto que ganan mediante relaciones genuinas y resultados comprobados.