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Reflexión Bíblica

Un Líder con el Corazón de Jesús

Eduardo Mendes · 2024–2025 · Lectura de 2 min

En el libro de Marcos, en el capítulo 10:35-45, Santiago y Juan revelan su propio corazón al decir: "queremos que nos hagas lo que vamos a pedirte". Su pedido era algo extraño, y la actitud fue aún más extraña. Jesús responde con una pregunta: "¿Qué quieren que les haga?" La manera como pidieron fue extraña, pero la manera como respondieron fue casi insana: "Permítenos que en tu gloria nos sentemos uno a tu derecha y otro a tu izquierda." Aquí se revelan varios elementos: deseos propios, posición, estatus y orgullo, al punto de perder la percepción de con quién estaban hablando.

Jesús confronta su corazón. Jesús los lleva a reconocer sus propias limitaciones al preguntarles: "¿Pueden beber el cáliz que yo bebo o ser bautizados con el bautismo con que yo soy bautizado?" Y la petición sin sentido de Santiago y Juan vuelve a quedar en evidencia cuando responden: "Podemos"; no tenían idea de lo que estaban diciendo. Pero Jesús cierra su petición revelando que esos lugares pertenecen "a aquellos para quienes están preparados". Eso le corresponde al Padre, y esa respuesta confirma la petición insana que Santiago y Juan habían hecho.

Jesús termina revelando SU propio corazón. En los versículos 42-45, comienza a derribar la lógica que Santiago y Juan tenían en su corazón, revelando SU propio corazón al decir: "Pero entre ustedes no debe ser así. Al contrario, el que quiera hacerse grande entre ustedes deberá ser su servidor; y el que quiera ser el primero deberá ser esclavo de todos. Porque ni aun el Hijo del hombre vino para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos."

El corazón de Jesús es indispensable para un líder. La lógica del mundo del liderazgo no es la que Jesús, el mayor líder de todos los tiempos, nos enseñó. El orgullo, la posición, el estatus y los deseos propios no deben estar presentes en un líder; lucharemos con estas cuestiones como lucharon Santiago y Juan, pero DEBEMOS aprender a servir en lugar de ser servidos.