Un Líder Digno de Ser Seguido
Quien, siendo por naturaleza Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse; sino que se despojó a sí mismo, tomando la naturaleza de siervo, haciéndose semejante a los hombres. Y al manifestarse como hombre, se humilló a sí mismo y se hizo obediente hasta la muerte, ¡y muerte de cruz!
Filipenses 2:5-8
Filipenses es una de las cartas de Pablo en el Nuevo Testamento. Escribió esta carta desde la prisión para animar a la iglesia a vivir el Evangelio. Al comienzo de la carta, Pablo expresó su gratitud (1:3) y sus oraciones (1:4) por esta iglesia, a causa de su participación en el Evangelio (1:5). Para completar su alegría (2:2), los animó a tener la misma actitud de Jesucristo (2:5).
¿Qué significa tener la misma actitud de Cristo?
Pablo responde a esa pregunta en Filipenses 2:5-11, revelando uno de los textos más hermosos que se hayan escrito: un cántico, un poema, una verdad profunda que sigue siendo aplicable hoy. A través de él, podemos descubrir lo que significa un liderazgo centrado en Cristo. Este pasaje de las Escrituras también revela la distancia entre muchos conceptos de liderazgo actuales y el liderazgo del líder más influyente de todos los tiempos, Jesucristo.
La primera y más importante lección del liderazgo centrado en Cristo es enfocarse en la misión. La misión de Jesucristo era la gloria de Dios Padre (2:11). Y por eso es una misión que podemos seguir con confianza. En la segunda lección, un líder centrado en Cristo debe ser siervo (2:7), y la tercera lección nos llama a que un líder centrado en Cristo encarne la humildad (2:6). Pablo usa este poema para enseñar al pueblo de Filipos a mirar a Jesús como el modelo de unidad (2:5). El liderazgo tiene que ver con las relaciones, lo que hace que esta valiosa lección sea aplicable a todo líder.
Para ser un líder centrado en Cristo, debes tener la humildad suficiente para servir a los demás sin perder de vista la misión. No se trata de posición ni de tus deseos. Lamentablemente, muchos líderes hoy permiten que sus deseos se interpongan, y las organizaciones están perdiendo su misión por causa de ello. ¿Qué pasaría si los líderes adoptaran la mentalidad de Jesucristo? El impacto sería profundo.
¿Estás dispuesto a tener la misma actitud del líder más grande de todos los tiempos?