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Reflexión Bíblica

Un liderazgo que agrada a Dios

Eduardo Mendes · 2024–2025 · Lectura de 2 min

Un liderazgo que agrada a Dios

Cuántos y cuántos líderes bíblicos son ejemplos de un liderazgo que agrada a Dios. La historia del llamado de Nehemías es muy cautivadora, pues Dios vio en él, un simple copero del rey, un hombre que podía marcar la diferencia al asumir una obra que, probablemente para muchos, sería imposible, tal como le gusta a Dios, las cosas imposibles. Porque las posibles, hasta nosotros las hacemos, pero las imposibles solo Dios. Si comparamos a Nehemías con la mayoría de los políticos de hoy, la diferencia queda más que evidente, ya que Nehemías tuvo al menos tres características muy raras en nuestros días.

La primera característica es la de un líder desprendido de beneficios a los que incluso tenía derecho, pero ante el tamaño de la tarea, del sacrificio que implicaba, lo llevó a renunciar al pan que le correspondía (ni yo ni mis hermanos comimos el pan debido al gobernador. Ne. 5:14b). ¡Qué ejemplo! Muy parecido al de Pablo expresado en el capítulo 12 de 2 Corintios.

La segunda característica es la de un líder que teme a Dios. En el versículo 15 del capítulo 5 menciona que los líderes que lo precedieron oprimieron al pueblo y le quitaron pan y vino, además de cuarenta siclos de plata; eran opresores y ladrones del pueblo. La pregunta que surge es: ¿por qué actuaba así Nehemías? La respuesta está al final del versículo: por temor de Dios. El temor del Señor es reconocido por líderes que conocen el carácter de su Señor.

La tercera característica es la de un líder desprendido de sus posesiones. El versículo 18 del capítulo 5 dice que él preparaba comida a sus propias expensas. ¡Queridos líderes! ¡Qué ejemplo de líder fue Nehemías! Su vida debe enseñarnos cómo ser un líder que agrada a Dios. Ningún líder cristiano puede justificarse por falta de ejemplo en la Palabra de Dios, pues está repleta de ejemplos para seguir, principalmente en nuestro Salvador Jesucristo.

Me encanta la petición de Nehemías en el versículo 19: Acuérdate de mí para bien, Dios mío, y de todo lo que he hecho por este pueblo. Tal petición solo puede salir de un corazón desprendido de los beneficios, temeroso de Dios y desprendido de sus propias posesiones.