Abrazando el don de la corrección espiritual
Las correcciones del Señor en la vida de un líder no siempre son agradables, pues pueden causarnos sufrimiento. Sin embargo, no debemos olvidar que las correcciones que vienen sobre nosotros provienen del Dios que nos ama y las hace para nuestro bien. En las correcciones del Señor, nos beneficiamos de los resultados que ellas producen en nuestra vida.
En Hebreos 12:11, se menciona que la disciplina, en lugar de ser recibida con alegría, suele recibirse con tristeza. Sin embargo, más adelante veremos que produce fruto de justicia y paz. Además, 2 Timoteo 3:16-17 enfatiza que la corrección es instrucción en justicia, es decir, enseñanza para hacernos aptos y plenamente preparados para toda buena obra.
Por eso, la Palabra de Dios nos advierte en Proverbios 15:32 que no debemos despreciar la corrección.
Al tomarla en cuenta, demostramos el interés de volvernos personas de entendimiento. Así, la corrección del Señor en la vida de un líder debe ser vista por él como una gran bendición, cuidado e instrucción. Esto se debe a que el líder es un influenciador, ya sea para bien o para mal. Debemos estar vigilantes en todo lo que Dios quiere que seamos en nuestras acciones, para que nuestros seguidores nos vean como personas dignas de confianza. Tito, enviado por Pablo para organizar las iglesias en Creta, es exhortado a procurar que su conducta fuera ejemplar en todo (Tito 2:7). Enfatizo la bendición de la instrucción en la justicia. La justicia es el estándar exclusivo de honestidad, verdad e integridad. La justicia de Dios es recta y está llena de misericordia. Él reprueba y condena la injusticia porque esta causa destrucción y muerte.
Por lo tanto, ser instruidos en la justicia significa que debemos actuar, a pesar de nuestras imperfecciones, como actuaría Dios. Para lograr esto, es necesario que nosotros, los líderes, seamos sensibles a la voz del Espíritu de Dios, velando siempre por nuestras acciones y aceptando las correcciones del Señor, que serán beneficiosas para nuestro trabajo.
Antonio Mendes
Consultor de Liderazgo de Iglesias y Ministerios