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Mentoría Relacional

El Núcleo de la Plantación de Iglesias

Eduardo Mendes · 2024–2025 · Lectura de 1 min

En el corazón de todo esfuerzo de plantación de iglesias hay un profundo cuidado por las personas (pastoreo) y un compromiso fiel con la Palabra de Dios (Predicación). Estos dos roles crean el fundamento para todo lo demás. De ese fundamento surgen tres prácticas: Evangelismo, Discipulado y Compromiso Comunitario, principios basados en Acts 2 y Ephesians 4.

En Acts 2, Pedro predicó sobre la muerte y la resurrección de Jesús. Sus palabras no solo añadieron números a la iglesia — transformaron vidas. El evangelismo no es un evento; es un compromiso diario de compartir el Evangelio mediante la predicación, las conversaciones y una vida que refleje a Cristo.

En Ephesians 4:12-13, Pablo enfatiza la importancia del discipulado — equipar para el ministerio y edificar la iglesia. El discipulado no se trata solo de enseñar lecciones bíblicas; se trata de caminar al lado de las personas, viviendo los principios, apoyándolas en sus luchas y animándolas a crecer en su relación con Cristo.

En Acts 2:42-47, vemos el retrato de una familia de iglesia que compartía la vida, se cuidaba unos a otros y suplía las necesidades mutuas. El compromiso comunitario es una parte central de ser iglesia. A través de actos de bondad, servicio y compasión, la iglesia se convierte en un ejemplo vivo del amor de Dios, atendiendo las necesidades físicas, emocionales y espirituales de quienes la rodean.

Estas tres prácticas — Evangelismo, Discipulado y Compromiso Comunitario — están conectadas. El evangelismo invita a las personas a la iglesia, el discipulado las ayuda a crecer en su relación con Cristo, y el compromiso comunitario presenta el amor de Cristo al mundo.

Sin Evangelismo, No Hay Crecimiento.

Sin Discipulado, No Hay Florecimiento.

Sin Compromiso Comunitario, No Hay Impacto!