Empoderando a los locales: una manera estratégica de construir el Reino - Parte 1
Durante muchos años, Occidente ha llevado el evangelio al mundo. En este artículo está presente la gratitud hacia Occidente por haber servido al Reino durante todos estos años. Este artículo no pretende desacreditar el trabajo de los misioneros del pasado, pero, al mismo tiempo, quiere revelar algunos problemas relacionados con la forma en que las cosas han sido y siguen siendo hechas hoy en el campo misionero. La colonización intencional o no intencional de muchas organizaciones en el pasado se manifiesta hoy a través de muchos problemas. ¡El liderazgo local no fue desarrollado! Fueron entrenados en la cultura y en la manera de hacer del mundo occidental. La mentalidad controladora de Occidente, creada por muchas organizaciones, conduce a un sistema de dependencia, en lugar de un movimiento de empoderamiento.
Lamentablemente, muchas organizaciones aún hacen lo mismo; van al extranjero y les dicen a los locales qué y cómo deben hacer. Vivimos un nuevo momento para la misión, y las organizaciones necesitan comenzar a avanzar y empoderar a los líderes locales. Todavía necesitamos ir al extranjero y servir al mundo, pero con una mentalidad de empoderamiento, en lugar de crear sistemas de dependencia o desarrollar la visión ministerial occidental en organizaciones en el extranjero.
Empoderar a los locales significa que necesitamos dejar de llevar paquetes de productos o enfoques culturales a los locales y decirles lo que necesitan hacer desde una perspectiva occidental; necesitamos invertir más tiempo en evaluación, construyendo relaciones, identificando sus necesidades, aprendiendo las brechas culturales y analizando e internalizando profundamente esas brechas antes de diseñar un proyecto que les sirva mejor, y no a nuestra organización. No queremos que los locales se conviertan en lo que no son; queremos que sean y hagan lo que Dios ha planeado para ellos. Queremos que la visión de Dios para ellos florezca, no nuestra visión, empoderándolos para llevarla a cabo. Por lo tanto, es hora de que las organizaciones ministeriales occidentales comiencen a servir a los locales, y no a la visión y misión de sus organizaciones, identificando el problema, sintiendo el dolor y ofreciendo soluciones.