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Mentoría Relacional

La historia de Lead by the Name

Eduardo Mendes · 2024–2025 · Lectura de 2 min

Lead by the Name: Un legado de mentoría, liderazgo e impacto para el Reino

Lead by the Name fue fundada en noviembre de 2021 por Eduardo Mendes, pero sus raíces se remontan mucho más atrás. Para comprender plenamente por qué existe Lead by the Name, necesitamos mirar a la generación anterior.

El padre de Eduardo, Antonio Mendes, creció en São Paulo, Brasil, y trabajó durante 20 años en Ford Motors antes de hacer la transición al ministerio a tiempo completo. En 1979, mientras aún estudiaba teología en Palavra da Vida en São Paulo, Antonio se involucró con un pequeño grupo de creyentes que se reunía en un espacio modesto de 40 m² en Atibaia. Lo invitaron a ayudar a ese grupo junto con un misionero estadounidense, Karl Lachler, de Converge en Brasil (Baptist General Conference). La colaboración entre ellos llevó a la fundación oficial de la Primeira Igreja Batista de Atibaia el 8 de noviembre de 1980.

La relación entre Karl y Antonio creció de forma natural con los años, reflejando la mentoría bíblica entre Pablo y Timoteo. Todos los lunes por la mañana caminaban juntos, reflexionando sobre el culto del día anterior, conversando sobre las lecciones aprendidas y compartiendo perspectivas sobre la exposición bíblica. La pasión de Karl por la predicación bíblica influyó profundamente en el ministerio y en el estilo de liderazgo de Antonio. Incluso después de la jubilación de Karl en Michigan, el vínculo entre ellos siguió siendo fuerte, y Antonio se mantuvo en contacto frecuente con su mentor.

Esta mentoría moldeó el enfoque de liderazgo de Antonio: un liderazgo definido por la relación, no por la autoridad; por la humildad, no por el poder. Se convirtió en un ejemplo para su hijo Eduardo de cómo ser un líder relacional, flexible y humilde.

Un legado que continúa

Eduardo siguió los pasos de su padre, adquiriendo experiencia en organizaciones sin fines de lucro, empresas y ministerios a lo largo de 29 años. En 2010, su iglesia lo invitó a iniciar dos ministerios: uno para apoyar a pastores en su predicación y otro para establecer un seminario basado en la iglesia. Después de cinco años de liderazgo, entregó esos ministerios a nuevos líderes, al darse cuenta de que su pasión estaba en servir y equipar a otros, en lugar de volver al mundo corporativo. Animado por su iglesia, se mudó a Estados Unidos en 2016 para servir en una organización cristiana, ampliando con los años su experiencia de liderazgo intercultural.

A través de su trabajo con varias organizaciones, Eduardo observó el impacto de diferentes estilos de liderazgo, tanto positivos como negativos. Vio lo que edificaba a las organizaciones y empoderaba a su gente, así como lo que conducía a la disfunción y al declive. Estas percepciones se convirtieron en el fundamento de Lead by the Name. Eduardo vislumbró un modelo de liderazgo que priorizara las relaciones por encima de los procesos, y que fuera colaborativo, comunitario y empoderador.