Saltar al contenido

← Volver al blog

Liderazgo Organizacional

¡La voluntad de Dios siempre es mejor que la nuestra!

Eduardo Mendes · 2024–2025 · Lectura de 2 min

¿Alguna vez has comprado una casa? Nuestra familia pasó por un proceso de compra. Estábamos emocionados por nuestro futuro hogar. Después de ver varias casas, encontramos una. En resumen, esa casa ya tenía nueve ofertas en apenas dos días en el mercado. No teníamos ninguna posibilidad de comprar esa casa. Nos sentimos muy frustrados por no ser la voluntad de Dios para nosotros.

En John 4:34, vemos a Jesús enseñándonos que la voluntad de Dios siempre es mejor que la nuestra. En un solo versículo, vemos a Jesús enseñando tres lecciones importantes sobre la voluntad de Dios. Primera: la voluntad de Dios debe ser nuestro deseo. Jesús usó la idea de "mi comida" para hacer la voluntad de Él. La comida es esencial para la vida. Sin comida por un tiempo, uno muere. Entonces, Jesús dice que todo lo que necesita es hacer la voluntad de Dios. Recuerda que, en el huerto de Getsemaní, Jesús oró: "Padre mío, si es posible, que pase de mí esta copa; sin embargo, no sea como yo quiero, sino como tú quieres." Segunda lección: "El que me envió." Hasta Jesús, el Dios, sabía que la voluntad del Padre siempre es mejor. Sabía que tenía que pasar por la voluntad de Dios para que Su plan se cumpliera. En la tercera lección, Dios tiene un plan: Jesús sabía que era necesario pasar por todo aquello porque Dios tenía un plan, el plan de la redención, y solo Jesús podía llevarlo a cabo. Necesitábamos un cordero perfecto para satisfacer la justicia de la ira de Dios. La ira de Dios ha sido pagada. Estamos libres de la condenación. Ese es el plan de Dios para nosotros. ¡Salvación!

Después de dos semanas luchando para comprar una casa, encontramos un hogar, y la oferta fue aceptada. Dios tenía algo especial para nosotros. El plan de Dios no siempre es el nuestro, pero Su misericordia es mayor en toda situación. Esta lección nos ayuda a entender que no se trata de nosotros; se trata de ÉL.

¿Estás liderando descansando en la voluntad de Dios?