Las tradiciones son buenas, pero desafiar las tradiciones es aún mejor
Puede que hayas pasado buena parte de diciembre planeando y definiendo metas para el próximo año. Ahora es enero — el mes en que comenzamos a poner en práctica las resoluciones. ¿Qué desafíos enfrentamos el año pasado? ¿Qué procedimientos, comportamientos y relaciones necesitamos llevar al nuevo año?
Estados Unidos es un país impulsado por tradiciones. Las personas toman sus decisiones considerando mucho lo que se ha hecho en el pasado. Es bueno tener tradiciones, pero estar dispuestos a cuestionarlas nos permite confrontar el status quo. Al final, operar sobre la base de tradiciones ineficaces es un camino peligroso. Un ejemplo claro lo vemos hoy: la desconexión entre las generaciones más jóvenes y las mayores.
(Ejemplo de la vida real) Un día, un pastor de niños de una iglesia pequeña preguntó: "¿Por qué hacemos la programación de jóvenes los miércoles?" Su pregunta surgió porque los jóvenes ya no estaban asistiendo los miércoles por la noche. De inmediato, el pastor principal respondió: "Porque siempre lo hemos hecho los miércoles, y siempre ha funcionado." El pastor de niños replicó: "Creo que ya no está funcionando. Acabo de leer que, cuando los jóvenes van a la universidad, el 75% abandona la fe. ¿Están relacionados esos números con la manera en que estamos haciendo el ministerio de niños/jóvenes?" El pastor principal respondió: "Siempre lo hemos hecho así; no vamos a cambiar ahora." El pastor de niños cerró respetuosamente la conversación, porque el pastor principal no estaba dispuesto a desafiar la tradición ni a abrir un diálogo.
A veces, el cambio no solo es necesario... ¡es obligatorio! Las tradiciones son buenas, pero nosotros, como líderes, debemos ser conscientes de que el mundo está en movimiento. Es difícil administrar el cambio, pero cuando es más efectivo que "la manera en que siempre se han hecho las cosas", vale la pena.
Como líderes cristocéntricos, necesitamos cambiar el status quo por el bien de la nueva generación. El Evangelio siempre seguirá siendo el mismo, pero, más allá de las grandes verdades que contiene, tenemos un mar de oportunidades para conectar con las generaciones más jóvenes. Un líder cristocéntrico necesita estar atento para desafiar el status quo, manteniendo el fundamento en el Evangelio inmutable.
¿Cómo ves que la resistencia al cambio afecta al mundo que te rodea?