¿Personalización: estrategia antigua o nueva?
Por qué las organizaciones cristianas perdieron la personalización — y por qué necesitamos recuperarla
Personalización: hacer algo personal o individual.
En el mundo cristiano, la personalización es una estrategia antigua y eficaz que se perdió en la cultura de los números.
Hay cuatro libros en la Biblia llamados Evangelios — Mateo, Marcos, Lucas y Juan. Cada uno tiene sus propias características, público y autor. Lo que tienen en común es la historia de Jesucristo. El libro de Marcos fue escrito por Marcos con una fuerte influencia de Pedro, uno de los 12 hombres que caminaron con Jesucristo y aprendieron a sus pies. Es un libro centrado en las acciones de Jesucristo, en el que encontramos valiosas lecciones sobre su intención y su corazón durante su tiempo en la tierra.
A diferencia de lo que vemos con frecuencia hoy, Jesucristo no se enfocó en las multitudes que lo seguían. En el Evangelio de Marcos, vemos que, con frecuencia, su prioridad eran los 12, no la multitud. En un artículo de McKinsey, observamos que una de las realidades de nuestro mundo hoy es la personalización. Los negocios implican trabajar para la multitud, pero también aprender a personalizar productos para crear experiencias memorables y clientes leales. ¡El deseo de las empresas de personalizar está ligado a su necesidad de sobrevivir!
¡El deseo de las empresas de personalizar está ligado a su necesidad de sobrevivir!
Los ministerios cristianos —aquellos arraigados en las enseñanzas de Jesús— deberían girar en torno a la personalización. Pero, con frecuencia, en lugar de personalizar el ministerio, se están volviendo más dependientes de los números. Están siendo absorbidos por herramientas empresariales que convierten los números en la fuerza motriz de su estrategia. Las organizaciones están sirviendo en el extranjero y capacitando a cientos cada año, alcanzando "metas" y dejando felices a los donantes con cifras, pero perdiendo la oportunidad de personalizar. Esto no pretende atacar a las organizaciones que están haciendo el bien en el mundo; es simplemente la realidad de hoy. Los informes y los números están guiando nuestro interés cuando pedimos nombres, fotos y peticiones de oración —y no el deseo de conectarnos personalmente con aquellos a quienes más puede impactar nuestro trabajo.
La personalización fue y es la mejor manera de alcanzar el objetivo de llevar el evangelio a quienes nunca lo han escuchado. ¡La personalización trae multiplicación! El mejor ejemplo de esta estrategia es Jesucristo capacitando a los 12 discípulos para hacer la obra cuando subió al cielo. Los números no deben dirigir los ministerios; la personalización sí. Los números pueden ser una consecuencia útil, pero no deben dirigir la visión. ¡Enfoquémonos en Pedro, Juan y Santiago, y no en la multitud!
¿Estás de acuerdo en que la personalización es más eficaz para alcanzar el objetivo de la Gran Comisión?